sábado, 13 de agosto de 2011

Mi Película

Mi película podría comenzar de la siguiente manera: "Mi mamá vivía en Cartagena, pero yo nací en Cali". Sin embargo, eso no la hace una película de fantasía. Tampoco ha habido dragones ni anillos mágicos ni espadas de fuego.

Tampoco es un drama, porque no he muerto y tampoco he tenido altas dosis de sufrimiento.

Aunque he peleado con muchas máquinas, eso no hace que mi película sea de ciencia ficción

No es una película de acción. Una vez entraron los ladrones a mi casa y se robaron mis guitarras. Y en vez de salir a perseguirlos como Bruce Willis habría hecho, me quedé deprimido dos meses sin querer tocar una cuerda. Muy poco Stathamesco de mi parte.

Tampoco es un documental, porque no hay narrador. Ni un musical porque, en la vida real, no resuelvo mis conflictos cantando y bailando. Y menos una de superhéroes. Una vez me picó una avispa, pero lo unico especial que recibí fue una lluvia dorada sobre mi cabeza. También me electrocuté, pero solo gané me gané burlas. Y los accidentes que he tenido, no han desencadenado en que me tengan que poner alguna extremidad biónica. No. No es de superhéroes.

Digamos que, hasta ahora, mi película es una comedia. Pero no es una de esas comedias gamberras como Porkys o American Pie. Tampoco es un chick flick porque, aunque como muchos dulces y helados, no espero a que las cosas se solucionen llorando frente al televisor.

Es más como una comedia bromantica. Como Superbad sin las escenas de acción. Podría ser, para ser más preciso como Mallrats. Hablando todo el día sobre asuntos completamente irrelevantes, dando vueltas por un centro comercial y comiendo basura acompañado de alguien que quiera mucho.

En mi película ha habido un muy buen casting. Las buenas personas han sido muy buenas. No han sido muchas (porque es una película de bajo presupuesto) pero me han acompañado con mucho cariño a lo largo de la cinta. Y los villanos... pues han hecho una muy buena labor. Definitivamente, el actor principal no siempre ha sido el más importante.

No ha habido plata para vestuario, maquillaje y peluquería. Afortunadamente, algunos de los secundarios se han preocupado por aportar en este campo y se ven muy bien en pantalla.

Tampoco ha habido mucha plata para efectos especiales, carros lujosos ni decorados espectaculares. Sin embargo, los inversionistas han querido que la película se haga en muy benas locaciones, y han exigido que el equipo de producción se traslade a buenos sitios.

Además, la película ha tenido la mejor de las bandas sonoras. Hasta ha habido plata para que haya canciones de The Beatles. Hay canciones malas, pero que han sido escogidas para acompañar con precisión las escenas que lo requieran.

El final es predecible: yo muero. Así terminan todas las películas, no? eso no debería sorprender a nadie. Las circunstancias y el momento están por definirse, pero eso lo irá marcando el ritmo de la película.

O tal vez podría terminar como TS, ganando el programa concurso. O como Silent Bob, caminando por una carretera cogido de la mano de una orangután mientras suena Susanne de fondo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Never Let Me Go

Esta es una película sobre tres personas (Ruth, Kathy y Tommy) que se criaron juntos en un internado bastante peculiar, uno donde se prepara a los niños para ser donantes de órganos cuando lleguen a ser adultos. Los caminos de sus vidas fueron trazados desde muy temprana edad, y sabían que no iban a durar mucho tiempo en este plano. Y es todo lo que voy a comentar sobre la película.

Siempre he pensado que una película no es importante por lo que nos muestra, sino por lo que nos hace ver. Y en mi caso, me hizo ver la importancia de aferrarnos a cada cosa que nos haga felices, así sea por un corto periodo de tiempo. Momentos en los que la felicidad se nos salga por los ojos. Sea un amigo, canción, lugar, mascota, lo que sea. Debemos agarrarnos de algo para encontrar un pequeño ápice de felicidad. Porque muchachos, la vida es muy corta y frágil, y no podemos darnos el lujo de desperdiciarla.

jueves, 20 de enero de 2011

It's like a quote: it's the nearest any of us gets to being in the movies, those few days when you decide that you like somebody enough to tell her that you love her, and you don't want to muck it up with a glob of dour, straightforward, no-nonsense sincerity.

High Fidelity

jueves, 21 de octubre de 2010

Snakes On A Plane (o los efectos positivos de una película mala)

Samuel L. Jackson tiene que escoltar desde Hawai hasta Los Angeles al testigo de un asesinato. El asesino llena de culebras el avión en el que viajan para detener el testimonio. Y eso es todo.

Este post no es sobre la película (la cual no tiene mucho más que la descripción del párrafo anterior). Esto es para decir que no siempre las películas nos tienen que dar grandes lecciones sobre la vida, ni revelarnos los grandes del universo, ni ilusionarnos con amores imposibles.

Porque en noches difíciles, lo último que necesitamos es ver algo que nos haga caer en cuenta de la realidad de las cosas. Lo más sano es, si no se puede hacer nada por cambiarla, evadirla. Y sentí los poderes curativos de la película mala. No puedo decir que me animó del todo, pero si hubo momentos en los que me sentí bien, entretenido, contento.

A veces, lo único que necesitamos es hora y media de muertes sin sentido, el ocasional par de tetas, frases poco memorables y a Samuel L. Jackson gritando improperios a diestra y siniestra. Y después un poco de Wilco.

Porque no siempre el cine tiene que ser arte. De hecho, yo prefiero que el cine sea siempre entretenimiento.

Sporks?